El mantenimiento es una de las actividades inevitables para el correcto funcionamiento de una empresa, y supone uno de los costes principales de las mismas. Cierto es que se ha podido minimizar ese coste aplicando cada vez mejores prácticas, pasando del correctivo al preventivo, y de éste al predictivo, pero continua siendo una actividad imprescindible, rutinaria, y costosa.

Y es costosa no sólo por el valor de los recambios, el personal técnico cualificado para realizarlo, o el utillaje necesario, sino porque en muchos casos obliga al paro de instalaciones productivas con la consiguiente pérdida de tiempo y dinero.

Dos de los principales indicadores en el mantenimiento son el tiempo medio entre reparaciones (cuanto mayor, mejor), y el tiempo medio de intervención (cuanto menor, mejor), y es muy relevante optimizar ambos no sólo planificando adecuadamente las intervenciones si no asegurando que éstas sean consistentes en el tiempo y puedan llevarse a cabo en el menor tiempo posible.

Un caso habitual en mantenimiento, correctivo o no, es la necesidad de unir o reparar piezas y componentes de distintos materiales. Tradicionalmente se ha recurrido a las uniones mecánicas (ensamblajes con pernos, tuercas, arandelas, etc.) o soldadas para resolver estos problemas. Estos métodos presentan claros inconvenientes:

  • Las uniones mecánicas consumen mucho tiempo en su ejecución, y es difícil estandarizar el utillaje ya que cada pieza necesita una gama específica (tornillería, juntas, etc.);
  • La soldadura es un proceso manual y peligroso en sí mismo, consume mucha energía, y necesita mano de obra altamente especializada, además de ser prácticamente irreversible.

Para resolver estos problemas, los adhesivos industriales de última generación se presentan como una alternativa eficiente frente a los métodos tradicionales. Lejos quedan los tiempos en que se les podía achacar poca resistencia si secaban rápido, o curado lento si se buscaba alta tenacidad.

Gracias a su universalidad multisustrato, los adhesivos híbridos industriales reducen enormemente el número de formulaciones necesarias para resolver la mayoría de los problemas, a la vez que aúnan lo mejor de los adhesivos estructurales (resistencia, tenacidad, durabilidad) con el curado rápido y versatilidad de los adhesivos instantáneos.

¿Cuáles son los beneficios de los híbridos para las necesidades de reparación de los departamentos de mantenimiento?

  1. Excelente resistencia en uniones entre materiales tan diferentes como caucho, metales, plásticos, madera, etc.;
  2. Rapidez de secado: entre 5 y 10 minutos de fijación según el producto;
  3. Se pueden mecanizar en metales;
  4. Tienen una excelente capacidad de relleno de holguras de hasta 5 mm;
  5. Buena resistencia química, térmica y a la humedad;
  6. Excelente resistencia a cargas de impacto, e incluso fuerzas de cizalla;
  7. Desde el punto de vista del acabado, no alteran los bordes de las piezas y son prácticamente invisibles.

Todas estas características hacen que los adhesivos híbridos sean actualmente la opción más adecuada si se quiere mejorar el rendimiento del mantenimiento en las empresas, ya que no sólo aseguran un tiempo medio entre reparaciones comparable a las uniones mecánicas y soldaduras, sino que reducen considerablemente el tiempo medio de intervención gracias a su rapidez y facilidad de uso, con el consiguiente ahorro de costes.